Su mirada se perdió entre las nubes de ese hermoso cielo americano, y así permaneció por casi una hora, sin hacer nada más que pensar.
Habían trascurrido dos días, sin recibir ninguna noticia de Samanta, y eso lo tenía muy desanimado. Además, todas las tediosas normativas que tenía que cumplir para que no lo suspendieran por más tiempo, también lo tenían un poco estresado.
En cuanto arribó a Santa Clara, Friedrich lo llevó a toda prisa a la sala de conferencia del Hilton de esa ciudad, donde se reunió la federación alemana de fútbol, junto a toda la selección, para discutir ciertos aspectos del comportamiento de sus jugadores. En específico,...