Amir miró una vez más a la mujer que estaba en el podio, dando el discurso de apertura del Primer Encuentro Anual Islámico y supo que esa no era su esposa. Sintió mucha ira al saberse engañado y peor se sintió al hacer conjeturas.
«De seguro se encuentra con él» pensó.
El señor Abdel Halim, presidente de la junta directiva del museo, observaba a la mujer que hablaba. Él no tenía ni la menor idea de lo que estaba pasando y Amir no quiso ser quien se lo dijera, así que esperó hasta que Charlotte terminó de leer el papel que tenía entre las manos y bajó de la pequeña...