Dihanna se removió, pero no se despertó. Se quedó dormida a los quince minutos de haber despegado el avión. No fue mucho lo que dormitó, pero una hora y media fue suficiente para recargar energías. No durmió bien la noche anterior, pensando en lo que había hecho Treadaway. ¿Quien había estado llamando a Dominik? ¿Por que Friedrich no había querido decirle nada? ¡Jamás le había ocultado algo a su novio! Y se sentía muy mal por hacerlo.
Dom sonrió y se acomodó para que su novia pudiera recostar su cabeza en su hombro.
—Estamos a punto de llegar —dijo é.
Ella abrió los ojos y sonrió.
—Te amo.
Dominik sonrió...