—¿Pero qué rayos pretende ese imbécil? —Charlie caminaba de un lado al otro.
—¿Por que todos están comportándose tan raro, tía? ¿Por que el señor Dominik y mi mamá se pelearon? ¿Quien es él? ¿En un amigo de mamá?—Preguntó Aháva. La pobre no entendía nada.
—Es tu papá, cariño —dijo Carlos por inercia. Charlotte se giró hacia él y lo fulminó con la mirada—. ¡Oh por Dios! —él se tapó la boca con una mano, consiente del error que había cometido.
Aháva sintió que su pequeño corazón palpitaba a toda prisa y de repente sintió muchas ganas de llorar. No podía ser cierto. Ese señor no era su papá. Su...