••• Punto de vista de Amelia •••
Apenas llegamos a la Manada Plenilunio, vi a mi papá y a Nico parados afuera de la enfermería. Como pude, me bajé del carro y caminé hacia ellos.
"Nico, ayuda al chófer a bajar a Ernesto y una vez que lo instalen, atiende sus heridas, por favor", le pedí, mientras señalaba el auto en el que mi ex esposo yacía débil y herido.
El resentimiento apareció en los ojos de mi amigo. Parecía que no le había gustado que llevara a Ernesto a la manada, aunque también entendía el por qué no lo soportaba.
Afortunadamente, Nico era un profesional y, al igual que...