*Punto de vista de Amelia*.
Me subí al automóvil y abrí el techo convertible antes de dirigirme hacia el territorio de la Manada Plenilunio. Necesitaba sentir la brisa nocturna para despejar mi mente.
Una vez fuera de los alrededores del Palacio, el camino se volvió más desértico. Con una larga recta por delante, decidí acelerar.
Me encantaba conducir rápido, el viento soplando a mi alrededor, despejando mi mente y dándome una sensación de libertad.
En el horizonte, vi una curva que se acercaba y pisé el freno para reducir la velocidad.
Sin embargo, noté que algo andaba mal con los frenos. A pesar de presionar el pedal, el coche no...