El punto de vista de Amelia.
En cuanto me subí al auto, mi cuerpo empezó a temblar y las lágrimas comenzaron a caer de nuevo.
Estaba lista para soportar el dolor que implicaba romper mi vínculo de pareja, pero esto fue más aterrorizante de lo que había pensado.
Lo peor fue que, cuando me encontré con la mirada de Ernesto, sentí que ya no había ningún vínculo entre nosotros. Sin importar cuánto intentara decirme a mí misma que no lo amaba más, la sensación de no estar unida a él seguía siendo desgarradora.
Permanecí en mi auto, sin preocuparme por arrancar, me permití llorar y sobreponerme a la pena.
Alexa...