Desde el punto de vista de Amelia
Me estiré y troné mi cuello antes de recargarme en la silla giratoria de piel.
"¡Oh mi Diosa!, no sabía que hacerse cargo de la manada requería de tanto tiempo y esfuerzo", murmuré mientras miraba la pila de documentos que estaban frente a mí. Sentía como si nunca fuera a terminar.
Desde el incidente en el club, me había estado concentrando en el trabajo, por una parte porque necesitaba distraerme para no pensar en ello y en segundo lugar porque necesitaba acostumbrarme a mis nuevas responsabilidades. Tenía que preparar todos los asuntos de la manada y la cooperación con otras manadas. Era agotador,...