«Esto debe ser una señal. No puede ser que los dos me inviten a un lugar parecido y a comer lo mismo», concluyó Amber, observando el menú.
—Aun cuando la especialidad del sitio es la trucha, prefiero que revises la carta y pidas lo que deseas comer —aconsejó Dylan, con una amable sonrisa y solicitando el mejor vino.
Ella, agradeciendo el viaje en helicóptero para traerla a comer la especialidad, en un sitio tan espectacular, no podía desairarlo. Así que se unió a él, al solicitar el servicio de truchas. Acercándose a ellos el chef, les preparó directamente la comida.
Ellos disfrutaron y degustaron tan exquisitos platos junto a un...