—Sí, CEO, es ella —manifestó el dirigente del equipo negociador— Al parecer viene con todo.
—¡Se está vengando, de mí! —Gruñó Christopher dándole un puño a la mesa y mirándolos a todos con impotencia— Me lo gritó en el Tribunal, el día de su condena.
—CEO, las perdidas serán cuantiosas, vamos a tener que ir considerando aceptar sus condiciones —comentó otro de los abogados.
—¡No! ¡Prefiero declararme en quiebra! —respondió él con rabia y enfado ante aquella propuesta.
—Pero, aún estamos a tiempo de negociar —respondió la Directora de Capital Humano.
—¡Ella quiere guerra! —Ratificó él— pues, se la daré.
»En cuanto, a los trabajadores ¡que se preparen! Porque ¡si...