Amber, sospechó lo que estaba ocurriendo dentro de Christopher, pues siempre desde que se hicieron novios fue así, él se excitaba cuando la observaba bailar con ese contoneo característico y propio de ella. Al ver que se retiró, sonrió y salió de la pista hacia la mesa.
Dylan, quien estaba sentado en la mesa que compartía con ellas, observó todo con disimulada calma y tranquilidad. Este, internamente estaba que se lo consumían los celos y la rabia, al ver el coqueteo abierto y manifiesto de Amber con Christopher.
—¡Amiga! ¡Creo que se te pasó la mano o el movimiento! Mira la cara de Dylan, aunque externamente pareciera no sentir nada,...