Después de varios meses de felicidad y estabilidad en nuestra relación, noté un cambio sutil en el comportamiento de Leonardo. Había momentos en los que parecía distante, como si su mente estuviera en otro lugar. Al principio, intenté ignorar estas señales, convenciéndome a mí misma de que eran simplemente imaginaciones mías. Pero con el tiempo, no pude evitar notar que algo estaba pasando.
Un día, mientras estábamos en una reunión con amigos, vi a Leonardo interactuando con una mujer llamada Anna. Hablaban animadamente y, aunque intentaban disimularlo, había una chispa en sus miradas que no podía pasar desapercibida para mí. Sentí un pellizco de preocupación en el fondo de mi...