De los 200 que éramos, solamente 25 habían aprobado. Pude ver a Leandro, estaba leyendo algunas cosas. Y al parecer sintió mi vista sobre él porque me observó.
Mi corazón late con prisa, había sido un mes entero de no verlo, y ahora hacerlo me hacía sentir más enamorada que nunca.
Quería llorar; quería decirle que lo amaba y que dejé a esa chica que esté conmigo.
Pero no podía hacerlo.
Además yo estaba de novia con Ignacio. O lo que fuera que fuéramos, nunca le pusimos una etiqueta. Lo demás lo hicieron por nosotros: diciendo Oye, Ahí está tu novia, Oye dónde está tu novio.
—Mira... está tu novia...