—Ya veo; ya me di cuenta —Dijo en tonos sarcástico, cerrando los ojos y haciéndose hacia atrás.
Sabía que Ignacio no la miraría; pero en parte no perdía la esperanza.
De vez en cuando durante la clase, volteaba con disimulo a verlo, cuando se acaba algo de su mochila.
Ignacio, a veces la miraba y a veces no y eso, la esperanzaba un poco, pero en parte se sentía triste de tener esa tonta esperanza dentro de ella.
Con los ojos llenos de lágrimas, caminó por el recreo y lo peor de todo es que sola porque Karen había tenido que ir a la fotocopiadora.
Eso solo había hecho qué...