Sonreí, le correspondí a su bonita sonrisa y en ese momento lo hice más que nada porque me había quedado como una boba observándolo.
Sentida de repente sentí muchísimo calor, y también me sentía culpable, de sentirme la manera en la que me estaba sintiendo.
Bajo la mirada como yo solo a mi alrededor.
Puedo ver qué las personas cómo pasar a nuestro lado, sin ningún tipo de inconveniente.
Creo que la única persona que está nerviosa en este instante soy yo. Levantó la vista, sintiendo a sus ojos sobre mí y no me equivoco.
Está expectante observando cada detalle de mis movimientos.
Y yo lo enfrente, en un duelo...