—No ni cerca.
—Te llamas: Samanta.
—Menos.
— Camila, Briana, Benjamina.
—¿Existe ese último nombre? — quise saber.
—No se: Belén, Estefanía, Natalia, Roberta.
—Mi nombre es más común de lo que piensas.
—Sino me lo dices, yo no podré saber.
—Cuando te conozca en persona, te lo diré —comento sin dudar.
—Entonces ¿me quieres conocer en persona? —dice coqueto.
Puse los ojos en blanco y le dije:
—No lo sé, ¿ahora puedo volver a mi vida y que me dejes de hablar?
—Está bien, Estoy ansioso por escribir contigo.
Corté, no quería tener de nuevo una conversación con el. Aunque a decir verdad: por primera vez en mucho tiempo...