‘¿Alguien podría ayudarme a planear su asesinato?’
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—Nunca vas a creer lo que acaba de pasar.— Dije, dejando mi bandeja y sentándome en nuestra mesa —reservada— en la cafetería.
Después del —encuentro— con Humberto, fui directamente al baño de chicas para aclarar mis pensamientos y convencerme de que había hecho lo correcto al rechazar a Humberto. Cada célula de mi cuerpo quería volver y borrar esa expresión de desánimo de Humberto que yo misma había causado, pero tenía que mantenerme firme.
Mis facultades estaban en total debate. La parte cuerda de mí subrayaba el hecho de que había hecho lo correcto al rechazarlo. No merecía más oportunidades. No había...