'¿O acaso estaba hablando de que Humberto dejaba chupetones en todas las chicas?'
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Estaba flotando y cayendo.
¡Ugh! No otra vez. Había estado teniendo el mismo sueño casi todas las noches y ya se estaba convirtiendo en una molestia, porque al final siempre me despertaba en medio de la noche con un terrible dolor de cabeza y luego me costaba volver a dormir.
Siempre era lo mismo.
Flotar y caer.
No sentir nada en absoluto.
Estar rodeada de oscuridad. No, no de oscuridad. De negrura. Una negrura total y absoluta.
Luego, ser empujada en una dirección.
El empuje cesaba y mi cuerpo se quedaba quieto.
Entonces venía la caída...