Nos miramos, comunicándonos en silencio, y nos acercamos la una a la otra.
—No. ¿Sabes de algún chisme? ¡Algo que me haga olvidar *El diario de una pasión*! —me miró expectante.
Me reí. Típica Lia.
Dorotea nos volvió a mandar callar.
Ambas rodamos los ojos ante su comportamiento.
Solo asentí ante la pregunta de Julia. Sí tenía algo de qué hablar. La visita de Humberto, Reynaldo y los chicos seguía fresca en mi mente.
La manera en que me miró, cómo adivinó mi platillo favorito del menú y luego afirmó que no fue solo una "adivinanza".
En voz baja le conté todo lo que había pasado en Antunez's. Me escuchó...