—Emm, ¿segura que estás bien? —me pregunta por tercera vez—. Te veo aún pálida. Deberíamos ir al médico.
—Estoy bien, Alex. —Me levanto del sofá. Todavía no le doy crédito a todo lo que acabado de escuchar y leer—. Es solo la impresión. No puedo creer todo lo que me acabas de decir.
—Pues es la verdad, Emm. No sé qué es lo que trama Lía y Andrés, solo sé que soy inocente en todo esto. —Se acerca a mí y toma mis manos—. Debes creerme, Emma. Te amo y jamás te he fallado. —Me mira a los ojos.
Su mano derecha acaricia mi mejilla con ternura. Cuando se acerca...