Alexeyn me contempla. Sé que su mirada dice mucho; no se marchará de aquí sin antes hablar conmigo. Si no lo dejo, será capaz de hablar y volver esta familia un caos.
—No es nada, cariño. —Me giro y abrazo a Austin por la cintura—. Solo necesita hablar conmigo por lo que está pasando con mi hermana.
Mira a Alexeyn y luego a mí con una sonrisa.
—Los dejaré solos para que hablen. —Me da un casto beso.
Toma las llave del departamento y sale de él, dejándonos solos.
—¿Estás demente? —le espeto—. ¿Cómo se te ocurre venir a mi departamento a estas horas sabiendo que Austin está aquí conmigo?...