Luego del almuerzo con Austin, regreso al departamento y él a la oficina por un asunto urgente que salió de repente. En el camino, me debato si regresar a mi departamento o ir a ver a Lía para saber cómo está. A lo último, elijo la opción de visitar a Lía y ver cómo va su embarazo. Quizá sea amargo para mí el saber que es hijo del hombre que aún amo, pero debo ser fuerte y aceptar lo que el destino decidió.
Le escribo a mi madre y le pido que me reenvíe la dirección de Lía, pues desde que regresó nunca he visitado la casa donde vive con...