Caminé entre las personas, agradeciendo que ni mamá ni mi tía se hubieran dado cuenta de que estaba huyendo antes del año nuevo, y reemprendí el camino para volver a la casa. Solo necesitaba...
Un chillido dejó mis labios cuando alguien me sujetó de la cadera pero apenas pude sentir el terror antes de que un aroma familiar me inundara la nariz al mismo tiempo que mi espalda quedaba contra una helada pared. Sus ojos estaban fijos sobre mí, tan intenso que sentí que me ahogaba.
Me había alejado tanto, y bastante rápido, de la plaza que la música era apenas un murmullo y las luces de colores habían sido...