Durante todo el viaje, desde la salida del hotel hasta el avión, yo no había sido capaz de decir palabra. Nada. Lucas fue quien habló con Alicia cuando había salido de mi habitación con la maleta, lo que le dijo fue algo que no me interesó tratar de escuchar sobre el zumbido en mis oídos.
No supe cómo se las arregló para conseguirnos un asiento en el avión pero tampoco le puse mayor interés. Ni a que estuviera en una silla mucho más cómoda y amplia que en la que había llegado o que él se hubiera sentado a mi lado sujetándome de la mano todo el viaje.
En mi...