Punto de vista de Alarico.
Llevo solo unos minutos de pie en el altar, y ya soy un desastre nervioso. Mis palmas están sudando, y no puedo dejar de temblar por completo. Sé que ella está por llegar... sé que quiere casarse conmigo, pero no puedo evitar esa sensación persistente de que, en cuanto lo piense bien, se dará cuenta de que es mucho mejor que yo y se irá.
—Puedo sentir tu ansiedad y preocupación a través de nuestro vínculo. ¿Qué pasa? ¿Ya no quieres esto?— La dulce voz de Lila apareció en mi mente, y la tensión que sentía comenzó a evaporarse lentamente.
—Solo estoy ansioso por verte...