Un abrazo en el Maskyn demuestra su afecto por su hermano.
Charles le da unos leves golpes en la espalda a Charles.
— Gracias, mi hermano.
Ambos se separan y toman asiento.
— Vamos a pedir desayuno.
— No tengo ganas de comer, Maskyn.
— Anda, tu gata te necesita con fuerzas.
— Emma se llama Emma. Y no sé ya ni qué pensar, Maskyn. Soy un imbécil. Mi maldito egoísmo. Ella me había dicho que no, hijos no más o no por el momento, pero yo insistí.
— Pero al fin no fue planeado, Charles. Cálmate.
— No puedo, Maskyn. Si algo le pasa a Emma, me muero. Ella...