Maskyn sonríe con maldad, queriendo tener a Cobra de frente y darle una paliza hasta el cansancio.
— No soy un puto títere, así que púdrete. Yo voy cuando se me de la gana, idiota — Maskyn cuelga la llamada.
— Maldito hijo de su gran puta madre — dijo Cobra a punto de explotar.
— Jefe, ¿ahora qué hacemos? — pregunta su asistente.
— Sé que vendrá. Ese cabrón tiene que venir cuando se entere de que su oponente es Torero. Él vendrá por su propia cuenta. Me da puteria que ese malnacido sea bueno para las peleas. Ojalá encuentre uno mejor que él y así lo mando tres...