Cuando la mañana los sorprendió Matteo notó que de su lado de su cama ella no estaba, por lo que desesperado comenzó a buscarla por cada rincón, encontrándola en la cocina, con el hijo de ambos pero con su mirada perdida en la ventana.
Con calma, fingiendo que no sucedido nada, se acerca a ella y al posar su mano en su hombro Lara siente un escalofrío que le heló hasta la sangre y cerró los ojos y reprimió una lagrima que quería escapársele de sus ojos.
En el momento que él depositó un beso en su cabeza, aprieta su agarre y larga una amenaza.
- Por un momento creí...