Jessica lo tenía decidido, entregarle el dinero sería dejarse extorsionar y darle el lugar a qué lo haga cuántas veces quiera o tomar la decisión de sacarlo de su camino y ésta última era la única solución viable.
Se había contactado con un hombre que vendía cosas ilegales en el mercado negro, necesitaba un arma y un frasco de ácido, lo tenía decidido, antes de enviarlo al infierno lo haría sufrir así como sintió cuando abusó de ella, porque eso había sido, un abusó.
Para ella, era la primera vez que tomaba un revolver en sus manos y la adrenalina no tardó en recorrer su cuerpo, necesitaba usarla ya. Si...