Eva
Hoy es miércoles. Han pasado dos días desde que Héctor entró en mi oficina, como si fuera dueño de ella, y me convenció de firmar un contrato con él.
No importa cuánto lo haya enfurecido haciendo cambios, su determinación no vaciló ni una sola vez. Obtuvo lo que vino a buscar.
Me pregunto si eso es lo que está buscando. Si quiere tomar el control de todo y de todos los que tengo en la vida solo para que lo escuche. Pues que se prepare, porque tiene otro pensamiento en mente.
Desde la primera noche, no ha intentado ni una sola vez disculparse por toda la mierda que me...