Eva
—¿Estás segura de que esa es la lámpara que quieres?—pregunta Iván, con el ceño fruncido en su rostro.
—¿Qué tiene de malo?—una mueca se forma entre mis cejas mientras estudio el objeto con más detalle.
—Todo—responde Iván, sonando completamente exasperado.
—Estás delirando—digo, y coloco la lámpara en mi carrito, avanzando por el pasillo.
—Nunca en mi vida imaginé estar comprando en IKEA con mi estúpida mejor amiga.
—No soy estúpida—protesto.
—Comprar esa lámpara te hace estúpida.
—No me importa.
—Deberías. Serás la estúpida dueña de una lámpara estúpida.
Iván pasa una mano por su cabello, tirando suavemente de los mechones. Sus ojos azules parecen más oscuros hoy y su...