Eva
Juro que mis pulmones dejan de funcionar, mi corazón deja de latir y mi mente se queda en blanco. Por un nanosegundo, mi mundo deja de girar y no hago más que acostarme y mirarlo.
Mi corazón se rompe dentro de mi pecho y las lágrimas nublan mi vista.
—Te he amado durante diez años. Eres tú. Siempre serás tú. No importa si pasa otra década, para mí siempre serás solo tú —dice.
Las lágrimas escapan de mis ojos y caen hasta mis oídos.
El orgasmo que estaba experimentando se desvanece.
—Basta. No puedo —lucho contra sus manos que aprietan mis muñecas, y él me suelta, retirándose de mí....