Eva
Con el tiempo, he aprendido a no alimentar la oscuridad y la tristeza que gira dentro de mí, como si fueran parte de mi alma. Tengo muchas bendiciones en mi vida. Pero esas dos, ahí están. Nada puede cambiarlas.
Me siento en el café con Noah durante una hora, hablando y riendo. Luego él me lleva a mi oficina, pero se abstiene de entrar debido a Emilio, quien lo observa desde detrás de la puerta de cristal.
—Lo pasé muy bien contigo hoy.
—Me alegra. A mí también me ha encantado. —Al mirar a Emilio, veo que todavía nos observa.
—¿Puedo invitarte a una cita?
Lo veía venir, pero...