Héctor
No me concentro en ella y rápidamente agarro las bragas.
Me agacho hasta sus pies y ella desliza los pies en los espacios, tomando mis hombros como apoyo. Cuando estoy cerca de sus partes íntimas, cierro los ojos y las levanto con fuerza.
Un suspiro escapa de su boca y lo noto.
Luego viene la camiseta que le abrocho.
—Saldré en unos minutos —dice, y yo la dejo.
Emilio se queda atrás y no lo culpo. Ha estado muy preocupado por ella.
Termino de hacer la sopa y la sirvo en un tazón.
La última comida que tuve fue alrededor de las 2 de la tarde. Después de lo...