Preparamos la mesa en mi sala para la cena. Ofrece una vista impecable de la ciudad, y Emilio se posa en el sofá, reclamando su lugar. Eva y yo nos miramos y seguimos su ejemplo.
Yo había preparado las salsas mientras Eva freía un recipiente de alitas. Aparentemente, a Emilio le encanta el pollo, mientras que Eva no es fanática de él. Algo que anoté en mi mente para referencia futura.
—Entonces, si estuvieras en una cita, ¿preferirías platos veganos? —Pregunto mientras estamos sentados en el suelo devorando las alitas.
Emilio ladra en respuesta y Eva se ríe.
—Sí. Odiaría contribuir al sacrificio de animales —explica, y mi corazón se...