Eva
El viernes, Héctor viene a buscarme para una cita sorpresa. Me interrumpe justo en medio de mi reunión semanal con Beth y el equipo. Pero, como buen novio que es, no le importa; me espera pacientemente en mi oficina.
Cuando entro, sus labios ya están sobre los míos y, con suavidad y dulzura, se lleva consigo cada una de mis preocupaciones.
—Hola —su aliento caliente roza mi boca, y en lugar de responder, me lanzo a besarlo otra vez. Un beso arrollador, salvaje y ardiente. Más como nosotros.
—Hola tú —mi voz sale entrecortada, el corazón me late tan fuerte que siento que va a saltarse un latido.
—Toma...