—Necesito un novio —anuncio.
—No —responde Yasmine al instante.
—Sí —Iván está de acuerdo, con una sonrisa.
Mi asistente le lanza una mirada fulminante y luego vuelve a mirarme.
—¿Por qué necesitas un novio? —Sus ojos color avellana me observan detenidamente.
—Porque casi beso a Héctor hace cuatro días —admito. Decirlo me llena el estómago de mariposas. Muy raro.
—¿¡Qué?! —gritan al unísono.
Emilio levanta la cabeza desde el sofá, mueve la cola y ladra.
—Bueno, yo... —empiezo, mientras ambos se inclinan hacia la mesa, interesados.
—Estábamos hablando y, de alguna manera, terminé montado sobre él. Nuestras caras estaban muy cerca y estábamos a punto de besarnos, pero él lo...