Héctor
Eva no viene.
Son las diez y media y ella sigue en su apartamento mientras yo la espero en el estacionamiento.
Marqué su número por séptima vez, escucho el timbre y luego me manda al buzón de voz.
Justo cuando estoy a punto de entrar al edificio, un coche entra en la entrada y se detiene con un chirrido. El claxon ensordecedor me hiere los oídos y estoy cerca de estrangular a quien sea.
Grinch sale del coche usando gafas de sol. Su físico alto y musculoso está vestido con una camisa azul de botones y pantalones negros. Sus ojos miran hacia su coche y me captan en la...