Antes de entrar al hospital, Pablo le advirtió a Amanda:
—Verás al ginecobstetra y de allí iremos a la mansión.
—No entiendo a qué te refieres, Pablo —dijo queriendo disimular sus claras intenciones, estando allí podría volver a ver su madre. Mas Pablo, no correría ningún riesgo, no esta vez y mucho menos sabiendo que ambos estaban en la mira. Un sólo error y Alejo no tendría la menor duda en asesinarlo sin contemplación.
—Sabes a lo que me refiero, no visitas a tu madre ¿estamos? —La increpó y Amanda enarcó su ceja izquierda.
Ella caminó detrás de él con visible enojo, no le parecía justo que él dudara de...