En tanto, Teresa decide regresarse y observar cuidadosamente lo que aquel hombre hace, a través de la ventanilla de la puerta.
Como en un filme en reversa ella recuerda los momentos que compartió con Matilde. Luego de ayudarla a sacar a aquella bebé recién nacida del hospital, ambas se tornaron en grandes amigas, a fin de cuentas compartían un gran secreto. Como Teresa recién iniciaba, aquella mañana como pasante de enfermería, Matilde siempre se ocupaba en enseñarle como hacer las cosas y en muchos casos encubrirla cuando en algún momento, esta cometia algún error.
Para Teresa, aquella mujer un tanto mayor que ella, fue su ángel guardián. Matilde tenía ya...