Sin dudas, esa fue la primera conversación más aterradora que Teresa tuvo con alguien, la segunda, estaba a punto de tenerla con la misma persona. Estaba completamente segura de que, este era el karma cobrándole el mal que hizo en aquel tiempo.
Era consciente de que, si se lo contaba, podría ir a la cárcel. Matilde, su amiga, ya había muerto, la ley no podía hacerle nada, pero ella todavía estaba viva y no tendría la misma suerte. De igual forma, sentía que esta era su oportunidad para hacer algo, para saldar la deuda que tenía pendiente consigo misma desde hace años. La culpa no se la podría quitar nunca,...