Amanda subió a la habitación para darle de comer a Emma, mientras tomaban a la pequeña de la cuna, sintió que la observaban, volteó y se encontró con la mirada de Cristina.
—¿Puedo ver a la niña? —preguntó entusiasmada.
—Sí, claro. Pasa Cristina. —la mujer se acercó y observó detenidamente a la pequeña Emma.
—Es hermosa, por lo visto se parece a su padre —Amanda la miró sonriendo.— Me alegra que hayas vuelto. El patrón estaba que acababa con todo.
—Sí, lo sé —respondió parcamente.
—Ya le contaste la verdad a Pablo —Amanda se quedó paralizada ¿De que verdad hablaba la criada?—. No te entiendo —dijo esperando que Cristina le...