Pablo sale disparado de la oficina de Alejo hacia la habitación de Emma donde sabe perfectamente que podrá encontrar a Amanda. Toca suavemente la puerta y espera a que la voz de ella le indique que puede pasar antes de abrirla. Debe tener mucho cuidado, todavía no se le ha olvidado la forma en que ella lo miró anoche, cuando iba saliendo del sótano.
—¿Qué quieres? —le pregunta ella secamente, en cuanto lo ve asomarse por la entrada.
—Alejo me ha mandado a buscarte.
—Muy bien, dile que estaré allí en cinco minutos. —Pablo se sorprende de su respuesta, Amanda parecía ya no temer encontrarse a solas con él, respiró...