—¡Todos se inclinarán ante mí! ¡Soy vuestra Luna y yo os controlo a todos!— Reí oscuramente. Todos se arrodillaron a mis pies y gritaron —Luna—. Reí mientras les ponía cadenas de plata y los estrangulaba.
Observé cómo Damián me miraba con dolor y miedo en sus ojos. Había un montón de cuerpos muertos en el centro de la manada. Matthew y Emma estaban en la cima de la pila.
—¡NO SOY MALÉVOLA!— Grité.
—Selena, mi flor, por favor despierta, no eres malvada. Nunca harías algo así con nosotros,—
Abrí los ojos y vi a Damián inclinado sobre mí, con preocupación en sus ojos.
—¿Viste mi sueño?— Susurré.
Él asintió con...