Observo la zapatilla que tengo enfrente y pienso en esa chica otra vez. No puedo quitarme su rostro de mi mente, su olor, su sabor. Esa jodida sonrisa y esos ojos.
Fue la noche más increíble que tuve en un maldito año y... Ahora no dejo de pensar en eso.
-Ay por favor dime que no estás pensando en cenicienta otra vez. -dice Channel apenas entra a mi despacho.
-No puedo mentirte Channel, por lo menos a ti no. Eso es una desgracia.
-¿Odias que te conozca tanto? Es el poder de gemelos.
-No seas ridícula Channel, eso no es verdad.
-Claro que si, mamá lo comprobó. ¿Recuerdas aquella tarde cuando me rompí el brazo en la clase de ballet y a ti te dolió?
-Fue coincidencia.
-¿Y aquella vez en donde tú te estabas ahogando en la alberca de Santi? Yo no podía respirar y ni siquiera estábamos juntos.
-Éramos niños Channel.
-Puedo sentir todo lo que sientes hermano.
-¿Pudiste sentir mientras ellas me hacía tocar el cielo? ¿Sentiste sus labios sobre mi cuello o sus manos presionando mis brazos? O mejor aún ¿sentiste su sabor?
-Suenas tan tonto. No funciona así.
-Creí que a eso te referías hermanita. Estaría demasiado loco que yo sintiera todo lo que haces con Stella.
-Eres un idiota y lo sabes ¿verdad?
-Sí, lo sé. Pero me amas y eso no va a cambiar.
-Lamentablemente no.
-¿Cuándo presentarás formalmente a Stella? Es tu novia hace un año y solo yo la conozco.
-¿Puedes callarte? Alguien te va a escuchar.
-¿Y qué más da Channel? Que todos escuchen maldita sea y se enteren de una buena vez que eres feliz.
-Mi padre no lo entendería.
-¿Hablas del hombre que se casó por segunda vez con una mujer menor que tú? Por cierto, ¿cuántos años tiene? ¿Veinticinco?
-Veintiséis.
-Oh sí, no es tan menor.
-Ese no es el punto hermano, se supone que somos un ejemplo.
-¿Para quién carajos somos un maldito ejemplo Channel? Nuestra familia está jodida, nuestro padre hizo su vida con base en una infidelidad y mamá, bueno, es un milagro si ella está en la ciudad dos días seguidos.
-Está deprimida. -la justifica como siempre.
-¿Deprimida? He visto la depresión muy de cerca y no se compara con la de mamá.
-Puede que finja que se divierte.
-Puede que así sea. Pero lo dudo mucho. Ellos no son perfectos y no tienen cara para recriminarte nada. ¿Qué más da si la persona de la que estás enamorada es hombre, mujer, árbol o un cangrejo? Es tu vida, tu felicidad y no vivirás para darle gusto a nadie. Solo a ti y a ella.
-Tengo miedo de que me rechacen.
-Sé de dos personas que jamás te rechazarán por amarla, Channel.
-Tú y el abuelo y con eso tengo más que suficiente.
-¿Entonces que esperas? Gritale al mundo que la amas y que eres feliz. Si nuestros padres no lo aceptan que no te importe. Ellos no han sido un ejemplo impecable a seguir.
-No sé qué haría sin ti.
-Vivirías aburrida y amargada. -aseguro y la veo sonreír.
-Y hablando de amargadas, tu novia la modelo esta allá afuera.
-Dile que dije yo que no estoy.
-Si le digo eso sabrá que sí estas aquí.
-No quiero verla y no es mi novia.
-Pero están saliendo, ¿no?
-Sí, o sea no, quizás salimos un par de veces pero no es formal. Además yo para ella soy como su ropa de diseñador.
-¿Podrías explicarme como es eso?
-Solo me busca en la temporada en la que mejor se ve conmigo.
-Esta es una total falta de respeto. -grita furiosa desde afuera de mi despacho.
Abre la puerta y observa a mi hermana y luego a mi. Acomoda su cabello y mi ama de llaves me mira apenada.
-Señor lamento la interrupción pero yo le dije que no podía entrar sin su previa autorización.
-No te preocupes, sé perfectamente que la señorita es demasiado obstinada. Traeme un whisky con hielo por favor.
-A la orden señor, ¿señorita Channel necesita algo?
-Martini de manzana por favor.
-Yo quiero agua gasificada de los alpes y rápido.
-Trae agua del grifo, no tenemos eso aquí. -le pido y me gano una mirada de indignación por parte de la rubia que tengo enfrente.
-¿Teniendo tanto dinero y no eres capaz de tener agua de calidad en esta casa? Es inaceptable. -señala indignada.
-Siempre puedes no venir Irlanda, nadie te invitó. -responde la venenosilla de mi hermana.
-Y a ti nadie te enseñó modales por lo que veo.
-Sí me los enseñaron y hasta el día de hoy no ha habido queja alguna, pero conforme crecí me di cuenta de que para sobrevivir en esta vida hay que ser selectiva hasta con los modales, no todos los merecen o los entienden. Tú eres una de ellas.
-Tengo más educación de la que puedes presumir, tonta.
-Pues la manera en la que invadiste mi casa y mi despacho me demuestran lo contrario Irlanda, y ni habíamos del como le hablas a mi hermana.
»Las damas con una educación como la que tú presumes tener, no sé comportan así, no deben ser tan intensas y ni hablar de esa manera. En mi opinión me parecen demasiado básicas. -aseguro y mi hermana me mira con el ceño fruncido, le guiño un ojo dando una explicación silenciosa que solo ella entendería.
Asiente y cubre una sonrisa con su mano, obviamente estoy bromeando, las mujeres pueden comportarse como les de su gana y jamás dejarán de ser valiosas. Solo quiero darle una lección a Irlanda que últimamente se ha tomado atrevimientos que me desequilibran los chakras.
-¿A qué te refieres?
-A qué ser grosera, engreída y atrevida entrando así a mi casa y mi oficina, son acciones que me resultan de lo más básicas e impertinentes.
-Lo siento de verdad, no quise ser tan grosera. Lo lamento yo...solo quería saber si estabas bien por que no respondes mis llamadas y hace tiempo que no salimos.
-Hace una semana que no salimos y es por que tengo trabajo y te recuerdo que somos amigos Irlanda.
-Pero estuvimos juntos en París.
-Channel, podrías darme un momento a solas con Irlanda por favor.
-Claro que si hermano.
Mi hermana sale de mi despacho y antes de cerrar la puerta regresa con el agua simple de Irlanda y mi Whisky. Cierra la puerta y todo se queda en silencio.
Le doy un trago a mi bebida y los recuerdos de aquella noche me azotan y ahí es cuando caigo en cuenta que en la otra mano sostengo la zapatilla de mi cenicienta.
-Irlanda hablemos claro, ¿si?
-No me quieres, eso ya lo sé. Pero podemos ser una pareja, no hay un código o una regla básica que diga que debes quererme para estar conmigo.
-De hecho si la hay Irlanda, no escrita pero ahí esta, es intangible pero poderosa. Las personas deben quererse o por lo menos deben gustarse para tener una relación. Es lógica.
-¿Y yo no te gusto?
-No es eso Irlanda, debes entender que...
-¿No soy lo suficientemente bonita?
-Eres bonita Irlanda, muy bonita nunca dudes de eso.
-¿Cuál es el problema entonces? Estuvimos juntos en París, ¡hicimos el amor!
-¡Estabas desnuda sobre mi cama Irlanda! Yo no quería.
-Tampoco te obligué. Pudiste decir que no.
-Me dio pena decirte que no cuando ya te habías colado en mi habitación y metido en mi cama, ¡Estabas desnuda! Fue una escena incómoda y rechazarte me resultó inapropiado.
-¿Inapropiado? Dios, ¿Estás hablando en serio?
-Muy en serio.
-¿Estás tratando de decirme que te acostaste conmigo por compromiso?
-Si lo dices así suena horrible. Pero básicamente sí, me sentí comprometido.
Irlanda se levanta de la silla y me tira el vaso de agua encima. Me levanto de golpe y dejo la zapatilla sobre mi escritorio mientras me seco, luego me golpeo mentalmente por ser un idiota.
-¿Qué es eso?
-¿Es un nuevo aparato que graba conversaciones?
-¡Es una maldita zapatilla! ¿De quién es?
-De Channel. -miento con rapidez.
-Mientes. Channel no tiene tan mal gusto. Esa zapatilla se nota que apenas llega a los cien dólares. O menos. ¿De quién es esa mugrosa zapatilla Ethan?
-De mi novia. ¿Ya estás feliz?
Toda clase de emociones pasan por su rostro pero felicidad no es una de ellas.
-¿Cuándo inició?
-Hace un par de semanas.
-¿De modo que fui tu amante? -cuestiona horrorizada.
-No, solo te metiste en mi cama. Pero nunca fuimos nada Irlanda y eso te lo dejé claro desde antes de ir a París.
-No entiendo por que lo aceptaste entonces.
-Mi padre es amigo de tu padre, fue un favor que le hice a él. Lamento si lo mal interpretaste.
-Lamentarlo no te va a salvar de las consecuencias.
-¿A qué te refieres?
-El preservativo estaba roto Ethan, creo que eres muy inteligente como para saber lo que eso significa.
-Oh sí, por supuesto que lo sé. Pero dejame mostrarte algo.
Abro mi cajón privado que siempre mantengo bajo llave y le tiendo una copia de los resultados. Soy incapaz de ser padre, mis espermas son demasiado débiles.
-¿Estéril?
-Así es. Si quieres puedes quedarte con eso, verificarlo o que se yo. No eres la primera mujer que se presenta en mi casa o en mi oficina exigiendo que me haga responsable de un hijo que no es mío.
»Tú no llegaste pidiendo eso pero sentí tu amenaza implícita, el preservativo roto es mi idea. No dejo cabos sueltos por que como ya te dije no es la primera vez que sucede y no sabes la cantidad de mujeres que hacen hasta lo imposible por "embarazarse" de mi. Ahora si no hay más que decir, te acompaño a la salida.
Ella me empuja y sale furiosa de mi despacho, incluso se atreve a azotar la puerta. Niego con la cabeza y subo hasta mi habitación a cambiarme de ropa. En el camino me topo a mi hermana quien sonríe peligrosamente.
-Ni lo pienses.
-¿Por qué no?
-Por qué tengo mucho trabajo.
-Por favor hermano, vamos solo un ratito, pequeñito, chiquito. ¿Si?
-Channel te dije que no.
Camino hasta la puerta de mi habitación pero sus palabras me detienen.
-Podrías encontrar a cenicienta ahí otra vez. -asegura con un tono de voz divertido.
Me giro rápidamente y ella sonríe.
-Dame diez.
-Tienes cinco. -grita y yo vuelo a cambiarme de ropa.
Mentiría si digo que no quiero encontrarla, quiero volver a verla y entregarle su zapatilla. Aun no puedo creer que me haya abandonado mientras dormía y dejado su zapatilla envuelta en la sábana. No creo que haya sido su intención, estaría medio raro eso, pero lo que más me intriga es que ni siquiera su nombre me sé y yo siento que ya no podré dejar de pensar en ella jamás.
¿Qué pasa si ya no la vuelvo a ver?
-¿Llevarás la zapatilla contigo?
-Em, ¿no?
-No, sería demasiado raro. ¿Quien eres el príncipe encantador?
-Está bien, aquí la dejaré.
-Perfecto. Ahora vamos que lo bueno comienza en media hora y hay un tráfico horrible.
Salimos de casa y yo voy más ansioso que nada. Me he puesto mi mejor ropa, mi loción favorita y me he esforzado el doble para verme bien. Estoy nervioso y me siento estúpido y eso es normal, ¿no?
Subimos al coche y mi hermana sonríe como niña pequeña a punto de ir a su parque de juegos favorito. Ella es una malisima influencia para mi.
Al llegar al bar el cadenero nos deja entrar y apenas ponemos un pie en el lugar mi hermana es poseída por el espíritu de la música y comienza a bailar, yo voy a la barra a pedir dos bebidas y entonces mis ojos la ven, bailando en el centro de la pista, mi corazón se acelera y mis pies cobran vida, camino hasta la pista dejando los tragos atrás, su cuerpo se mueve al ritmo de la música y cuando estoy a punto de llegar a ella otro hombre se abraza a su cuerpo y comienza a bailarle.
-Está debe ser una puta broma.