—Emily, ¿te gustaría cenar conmigo? –cuestiono y su silencio me mortifica.
Ay carajo. ¿Fui muy directo? ¿Alcé la voz de más? Debí hacer un poco de conversación antes de pedírselo. ¿Qué podía hacer? ¡Ella iba a irse!
—Lo siento, no me ocurre muy seguido, eso de la voz. Yo, ¿puedo hacerlo de nuevo?
Emily cubre sus labios seguramente ocultando una sonrisa lo que me hace sentir algo tonto pero más tranquilo.
—Señor Yeray...
—¡Ethan! ¿Es tan difícil llamarme por mi nombre? ¿O es que acaso no te gusta? Puedo cambiarlo.
—No es eso Ethan, es por educación, por respeto.
—Te diría que me faltaras al respeto pero la última vez...