—¿Puedes dejar de lucir tan deprimida? –me pide mi amiga de manera nada tierna.
—Toda esta situación me puso mal, ¿Puedes entender eso?
—Sí Emily, puedo entender eso. ¿Ahora me puedes explicar quien es ese hombre?
Ay por el cielo y sus misterios. No, no quiero explicarle quien es...aunque podría decir lo que ya sabe.
—Nieto de mi paciente. Siguiente pregunta.
—¿Por qué estabas con él?
—Estaba con él por que llevamos al señor Yeray al hospital, se nos hizo tarde y me trajo a casa, alguien reportó el coche como sospechoso y llegó la policía. El resto ya lo sabes. ¿Puedo dormir ahora?
—No, hay algo que huele mal...