Mi corazón dejó de latir con tanta fuerza y ahora apenas puedo sentir la picazón. Me arde el cuello y eso me indica que muy posiblemente me hice daño con las uñas, mis labios se sientes resecos, odio sentirme así.
-Emily, ¿Emily estas bien?
Siento ligeros golpes en la mejilla y abro los ojos. Puedo ver el rostro de Alonso preocupado frente a mi. Aún estamos en este lugar y la gente está a nuestro alrededor, mirándome. Que vergüenza.
-Señor Valtierra, ¿necesita que llame a un médico?
-No es necesario, -aseguro tratando de levantarme-, estoy bien solo necesito agua fría y algo muy dulce.
El mesero corre lejos de mi...