Los ojos me duelen demasiado para conducir, me tuve que detener en un jardín cercano al cine porque mi vista no podían más.
No sé si es por el llanto o porque cada que limpio mis lágrimas lo hago de manera burda y sin cuidado.
Todo esto me supera, qun puedo sentir los latidos de mi corazón en el pecho y el sabor amargo en mi lengua. Mis dedos aún tiemblan desesperados. Quiero gritar, quiero golpearlo y a ella también. Fui su burla y ni siquiera tuvieron la decencia de acabar con esto antes de que terminará así, dañada y llorando en un lugar como éste.
Tomo el teléfono y...