Los espasmos en mi cuerpo aun se sienten recientes y hacen estragos por todos lados, no comprendo porque cada vez que lo hacemos se siente diferente a la anterior.
Ethan deja un beso en mi frente, uno en mis labios y deja otro en la punta de mi nariz. Luego da un lameton sugerente a mis puntas aun erguidas de excitación.
Se acuesta a mi lado y me abraza.
—¿Has notado que cada vez lo que hacemos se siente diferente a la anterior?
Yo no puedo evitar reír a carcajada suelta, él obviamente no entiende porque.
—¿Recordaste un chiste?
—No, es que yo estaba pensando lo mismo. Cada vez que...